jueves, 20 de octubre de 2016

Ejemplos de menú recomendadas para la tercera edad


A continuación te damos dos ejemplos de menús completos y saludables, que distribuyen los alimentos en cinco comidas a lo largo del día, y están especialmente recomendados para personas de la tercera edad.
Se pueden acompañar las comidas con un poco de pan (mejor si es integral porque contiene más fibra).
En algunos casos las recomendaciones médicas que reciba cada paciente deben tenerse en cuenta para ajustar estas propuestas.

Menú día 1

Ejemplo de menú recomendado para la tercera edad

Desayuno

  • Un vaso de leche desnatada con café descafeinado.
  • Galletas bajas en azúcar.

Media mañana

  • Una pieza de fruta (manzana, naranja).

Comida

  • Judías verdes salteadas con ajos.
  • Filete de pollo a la plancha.
  • Yogur desnatado.

Merienda

  • Queso fresco.
  • Jamón york.

Cena

  • Puré de calabacín.
  • Mero con champiñones salteados.
  • Una pieza de fruta madura.
Albóndigas a la jardinera

Menú día 2

Otro ejemplo de menú recomendado para la tercera edad

Desayuno

  • Un vaso de leche desnatada con cereales integrales.
  • Zumo de naranja natural.

Media mañana

  • Una cuajada o yogur.

Comida

  • Pasta, legumbres o arroz.
  • Albóndigas de ternera a la jardinera.
  • Macedonia de frutas.

Merienda

  • Galletas o tostadas.

Cena

  • Sopa de cebolla.
  • Tortilla de queso.
  • Fruta de temporada madura.

Efectos beneficiosos de la actividad física en los adultos mayores

En general, la evidencia disponible demuestra de forma contundente que, en comparación con los adultos mayores menos activos, hombres y mujeres, las personas mayores físicamente activas:
  • presentan menores tasas de mortalidad por todas las causas, cardiopatía coronaria, hipertensión, accidentes cerebrovasculares, diabetes de tipo 2, cáncer de colon y de mama, y depresión, un mejor funcionamiento de sus sistemas cardiorrespiratorio y muscular, y una mejor masa y composición corporal.
  • tienen un perfil de biomarcadores más favorable para la prevención de las enfermedades cardiovasculares, la diabetes de tipo 2 y la mejora de la salud ósea, y
  • presentan una mayor salud funcional, un menor riesgo de caídas, unas funciones cognitivas mejor conservadas, y un menor riesgo de limitaciones funcionales moderadas y graves.
Nutrición en el Adulto Mayor
Nutrition in de elderly

El envejecimiento de la población se asocia a una mayor prevalencia de problemas nutricionales. Los adultos mayores tienen mayor riesgo de padecer malnutrición por diferentes factores como la disminución  en la ingestión de alimentos, anorexia asociada a factores psicosociales, problemas masticatorios y de deglución, cambios fisiológicos en las función gastrointestinal, enfermedades crónicas oncológicas, polifarmacia, depresión entre otros.

El estado nutricional es el resultado del balance de la ingesta de nutrientes y del gasto calórico  proteico para cubrir las necesidades fisiológicas óptimas; las anormalidades  de esta condición son consideradas  como desnutrición y en el otro extremo el sobrepeso y la obesidad. La desnutrición , el sobrepeso y la obesidad se asocian a un mayor riesgo de morbimortalidad, mayores tasas de infección, aumento en del número de caídas y fracturas, estancias hospitalarias más prolongadas, así como, empeoramiento  de las enfermedades agudas o crónicas subyacentes y un deterioro general de la calidad de vida.
Alimentación en Adultos Mayores

En esta etapa, el apetito, así como la cantidad de alimentos ingeridos tiende a declinar, por lo que se debe tener especial cuidado de entregar una dieta balanceada y atractiva de acuerdo a las preferencias de cada adulto mayor, pero que aporte una nutrición equilibrada y saludable.
Cuando los adultos mayores incorporan dietas saludables pueden revertirse o retrasarse muchos de los cambios asociados al proceso de envejecimiento. El principal objetivo al cual están dirigidos estos consejos, es evitar, detener e incluso revertir la sarcopenia, que es la pérdida de masa muscular,  asegurando de este modo, que muchos de ellos puedan continuar viviendo en forma independiente y disfrutando de una buena calidad de vida, que les permita compartir activamente dentro de la familia y de la comunidad.
En la etapa adulta mayor, la persona se muestra más vulnerable a las deficiencias nutricionales, por los cambios fisiológicos, físicos, psíquicos y sociales, de ahí la importancia de mantener una ingesta adecuada de nutrientes de acuerdo a la edad, sexo, a la actividad física que desarrolla y a las patologías presentes, todos ellos enfocados a detener la sarcopenia.
En adultos mayores con deficiencias nutritivas es frecuente ver disminuida la capacidad defensiva contra las condiciones ambientales, lo que se evidencia en ocasiones con fracturas, infecciones y en la aparición de enfermedades de difícil recuperación. En esta etapa de la vida, se debe hacer una distribución adecuada de los nutrientes para preservar la masa muscular, el sistema inmunológico y la función cognitiva . Asimismo, con una dieta balanceada se puede prevenir patologías como osteoporosis, anemia, enfermedades cardiovasculares, algunos cánceres en especial de mama y de colon y mantener los niveles normales de lípidos en sangre, colesterol y triglicéridos.
Pensando en esta época del año, se recomienda incorporar aquellos alimentos “que liberan calor para aumentar la temperatura corporal”, todos aquellos de mayor densidad energética, como son las proteínas de alto valor biológico como el huevo o la carne o de menor valor biológico como leguminosas.
Los carbohidratos complejos (cereales integrales), fruta seca (ciruelas, descarozados en general), frutos secos (nueces, maní, almendra, pistachos, avellanas), sin restringir el consumo de los otros alimentos antes mencionado son un gran aporte de energía que ayuda a aprovechar en 1005 la ingesta de proteínas. Otro elemento vital es el consumo de agua. Debemos recordar, sostiene el Dr. Alberti que ” por el envejecimiento del sistema nervioso central se pierde el sentido de la sed por lo cual no hay que esperar que el adulto mayor pida agua. Es muy adecuado tener la acostumbre de beber al menos 1,5 litros por día. Es fundamental mantenerse hidratados, ya que el agua regula el volumen celular, transporta los nutrientes, remueve los desechos y regula la temperatura corporal. Es un elemento esencial, siendo indispensable para mantener el buen funcionamiento de los riñones, evitar la deshidratación y facilitar la digestión, entre otros. En situaciones de pérdida de agua (fiebre, sudoración, diarrea), la baja ingesta de agua tiene múltiples implicancias en la mantención de la salud y el tratamiento de las enfermedades. Por último,  los líquidos deben ser proporcionados, ya sea en jugos de fruta, infusiones de hierbas, caldos de verduras.
Pero ¿Qué significa tener una dieta equilibrada en esta etapa de la vida?
Significa comer abundantes verduras y frutas diariamente, tomar leche o yogur, según la tolerancia de cada uno. Es aconsejable la ingesta de calcio en comprimidos siempre recetados por su geriatra.
Se debe privilegiar la ingesta de alimentos con poca grasa, preferir el pescado, pavo, pollo o carnes rojas sin grasa, comer legumbres y granos enteros y beber mucha agua. Estos alimentos nos permiten estar sanos y vivir mejor, porque aportan una cantidad suficiente de proteínas, grasas esenciales, minerales, antioxidantes y agua. Gracias a ellos, nuestro cuerpo funciona bien y crea los mecanismos para defenderse de las enfermedades.